Aquí estará mi tumba, junto a estos árboles.
Caerán encima las primeras hojas del verano.
Hay mármol y piedras trabajadas,
y caerán encima las primeras hojas del verano,
pero nacerán encima las primeras hojas del verano,
pero nacerán otras nuevas de mí,
otras más bonitas y más rojas.
Algunas se pudrirán luego y morirán,
pero no me arrepiento de nada,
quien se arriesga es más feliz
que quien no se arriesga jamás,
quien naufraga y muere en el mar más valiente
que quien se hunde sin haber salido de puerto.
Hay quien ha muerto sin comenzar a vivir,
y quien muerto continúa en la vida.
Caerán encima las primeras hojas del verano,
pero nacerán otras nuevas de mí,
otras más bonitas y más rojas.
La memoria no es más que eso,
contar el número de hojas que caen
y contemplar las que crecen nuevas.
Los pájaros marchan ligeros y rápidos;
no olvidan porque no tienen memoria.
Aquí estará mi tumba, junto a estos árboles.
Mi memoria durará miles de años,
lo que durarán mis versos.
Felipe Juaristi
Este
poema del poeta vasco, escrito originalmente en euskera, lo trajo
Félix
Romeo. Acudió al funeral en San Sebastián con José
Antonio Labordeta,
Luis Alegre y Mariano Gistaín. Y aquí queda este precioso
testamento de
esperanza para el hombre bueno, para el músico, para el poeta
inolvidable: Imanol Larzabal. Su canto libre estremece a los
pájaros
del más allá.
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de Antón Castro